Itxaso Lopez Abogada
Itxaso López es una abogada experta en Derecho Penal, que combina la defensa de quienes están siendo investigados o acusados con la representación de víctimas en procesos judiciales.
Cuenta con una amplia trayectoria en asuntos como delitos contra el patrimonio, lesiones, infracciones de tráfico, violencia de género, delitos sexuales, suplantación de identidad y cuestiones vinculadas al CBD, entre otros muchos.
¿Quieres que comencemos a gestionar tu caso hoy mismo?
A lo largo de mi carrera profesional he representado a personas investigadas o acusadas por delitos como atentado a la autoridad y desobediencia, brindando una defensa adaptada a cada caso.
Tengo una amplia trayectoria en delitos contra el patrimonio, incluyendo robos, hurtos y estafas, así como en procedimientos por lesiones, amenazas, coacciones y delitos contra la seguridad vial, como conducir bajo los efectos del alcohol o de drogas.
Además, estoy especializada en Derecho Penal de Menores, participando habitualmente en la defensa de menores ante la Fiscalía y el Juzgado de Menores. Esta área requiere un conocimiento específico, razón por la cual desde 2020 formo parte del Turno de Oficio de Menores del Colegio de la Abogacía de Bizkaia, tras superar la prueba de acceso correspondiente.
Desde ese mismo año también formo parte del Turno de Oficio de Violencia Doméstica y de Género, que exige formación anual continua y la superación de pruebas teórico-prácticas. Gracias a esta experiencia, puedo gestionar de manera eficaz tanto las solicitudes como la defensa en procedimientos relacionados con órdenes de protección y otros asuntos propios de este ámbito.
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Desde 2023, centro mi práctica profesional en la defensa de autónomos y negocios que comercializan productos de CBD, especialmente cuando se enfrentan a posibles imputaciones por delitos relacionados con el tráfico de drogas.
Paralelamente, represento a personas implicadas en causas por delitos contra la salud pública, con un enfoque particular en casos que involucran a consumidores habituales de sustancias.
También he participado en numerosos procedimientos penales por delitos contra la libertad sexual, aportando una defensa especializada y minuciosa en estos casos que requieren un manejo delicado y técnico.
Además, formo parte del Turno de Oficio Penal Especial, ofreciendo asistencia legal a personas acusadas de delitos graves que conllevan penas de privación de libertad importantes.
Me llamo Itxaso López y ejerzo como abogada especializada en Derecho Penal en Leioa, con más de ocho años de práctica profesional.
Brindo acompañamiento integral a mis clientes en todo el recorrido de un proceso penal, desde la fase de instrucción hasta la celebración del juicio, incluyendo la asistencia en comisaría, la preparación de escritos de defensa o acusación y la representación ante los tribunales competentes.
Mi labor se centra en proteger los derechos de quienes confían en mi asesoramiento, abordando casos penales de diversa complejidad con un enfoque que combina experiencia técnica, atención personalizada y total confidencialidad.
Trabajo de manera clara y directa, con el objetivo de lograr los mejores resultados posibles, formalizando nuestra colaboración a través de Hojas de Encargo precisas y comprensibles, que detallan con transparencia las condiciones de mi servicio.
Cuando te enfrentas a un procedimiento penal, contar con un abogado especializado no es solo recomendable, sino fundamental. Se necesita un profesional que comprenda la importancia del caso y que maneje con soltura tanto las normas jurídicas como las tácticas procesales más adecuadas, adaptándose a la forma en que cada Juzgado o Tribunal interpreta la ley.
Un buen penalista acompaña al cliente en cada etapa del proceso, desde los primeros pasos de la investigación hasta el juicio, garantizando que sus derechos estén protegidos en todo momento y ofreciendo una defensa consistente y efectiva en cada fase del procedimiento.
Los antecedentes penales se generan cuando una persona ha recibido una condena por un delito a través de una sentencia firme, es decir, una resolución judicial definitiva frente a la que ya no es posible interponer recursos, ya sea porque se renunció a ellos o porque se han agotado todas las vías legales disponibles.
En cambio, los antecedentes policiales son registros internos mantenidos por los distintos cuerpos de seguridad que documentan detenciones, investigaciones o intervenciones relacionadas con hechos delictivos, incluso cuando no se ha dictado condena. Por esta razón, alguien puede figurar con antecedentes policiales sin haber sido declarado culpable de ningún delito, simplemente por haber estado implicado en una investigación o haber sido denunciado.
Así, es posible contar con antecedentes policiales sin que existan antecedentes penales.
Los antecedentes penales se registran en el Registro Central de Penados, mientras que los antecedentes policiales permanecen en los archivos de cada fuerza de seguridad —Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza, entre otros—, siendo necesario dirigirse a cada organismo para acceder a esta información.
En resumen, los antecedentes penales reflejan condenas judiciales firmes, mientras que los policiales documentan actuaciones de las fuerzas de seguridad sin que exista necesariamente un fallo judicial condenatorio.
Tanto los antecedentes penales como los policiales pueden ser eliminados bajo ciertos procedimientos legales.
En el caso de los antecedentes penales, cualquier persona que haya recibido una condena firme y haya cumplido su pena tiene derecho a solicitar su cancelación ante el Ministerio de Justicia, respetando los plazos y requisitos que establece la ley. Estos antecedentes se registran en el Registro Central de Penados.
Por su parte, los antecedentes policiales se pueden suprimir dirigiéndose al cuerpo de seguridad que los mantiene, amparándose en la normativa de protección de datos. Este proceso, conocido como ejercicio del derecho de supresión, sigue los procedimientos internos de cada fuerza policial y no tiene coste para quien lo solicita.
Para eliminar antecedentes policiales es necesario aportar un certificado judicial o administrativo que acredite la cancelación definitiva del registro, indicando claramente el atestado, la fecha y el lugar de la detención que se desea suprimir.
Recibir una citación judicial puede generar preocupación, pero lo esencial es mantener la serenidad y recopilar toda la información y documentación relevante sobre los hechos. Esto permitirá que tu abogado diseñe una defensa sólida y adapte la estrategia a las particularidades de tu caso.
Ser llamado a declarar como investigado hace imprescindible contar con un abogado especializado desde el primer momento. El profesional tendrá acceso al expediente completo —salvo que exista secreto de sumario— y podrá, junto contigo, planificar la manera más efectiva de afrontar el proceso.
Como investigado, tienes la opción de no declarar; será tu abogado quien determine si en ese momento conviene hablar o abstenerse.
Es importante tener en cuenta que esta etapa es solo preliminar: estar investigado no equivale a ser culpable, simplemente indica que estás vinculado a unos hechos que podrían constituir un delito.
Tener el respaldo de un abogado experto puede ser decisivo para proteger tus derechos y garantizar que tu defensa se lleve a cabo de forma adecuada ante cualquier eventualidad legal.
Ante una agresión física, lo primero y más importante es acudir cuanto antes a un centro médico o a urgencias para que se documente adecuadamente cualquier lesión. Retrasar la atención puede dificultar que se registren marcas, heridas o contusiones que con el tiempo podrían desaparecer, lo que complicaría su prueba ante un tribunal.
Con el informe médico en tu poder, el siguiente paso es dirigirse a la comisaría para presentar la denuncia, adjuntando dicho parte. Siempre que sea posible, aporta los datos del agresor; si no lo conoces, proporciona toda la información que pueda ayudar a identificarlo, como grabaciones de cámaras de seguridad de comercios, bancos o espacios públicos cercanos.
Tras formalizar la denuncia, recibirás una citación del Juzgado. En ese momento, contar con un abogado penalista desde el inicio es fundamental, ya que su orientación profesional puede marcar la diferencia a la hora de proteger tus derechos y aumentar las posibilidades de conseguir una indemnización por las lesiones sufridas.
Depende del tipo de infracción de la que se trate. En los juicios por delitos leves —lo que antes se llamaban faltas— no es obligatorio contar con representación legal, por lo que la persona acusada puede presentarse y defenderse por sí misma. Sin embargo, acudir sin un abogado raramente es aconsejable, igual que no intentarías realizar un procedimiento médico complejo sin la supervisión de un profesional.
En los delitos más graves, la ley no permite que el acusado se defienda solo, salvo que sea abogado de profesión. Casos conocidos como el juicio de José Manuel Villarejo o el de Rosario Porto, acusada del asesinato de su hija Asunta Basterra, son ejemplos de personas que ejercieron su propia defensa junto con la asistencia de su letrado.
Tanto el hurto como el robo son delitos que atentan contra los bienes de terceros, pero se diferencian por la manera en que se llevan a cabo. El hurto consiste en tomar un objeto ajeno de forma sigilosa y con intención de lucro, sin emplear violencia ni amenazas. En cambio, el robo implica el uso de fuerza sobre objetos o la intimidación o agresión a las personas, lo que lo hace más grave y conlleva penas más elevadas.
La detención debe limitarse estrictamente al tiempo necesario para llevar a cabo las investigaciones esenciales que permitan esclarecer los hechos.
Normalmente, la persona arrestada tiene que ser puesta en libertad o presentada ante la autoridad judicial en un plazo máximo de 72 horas. Sin embargo, en situaciones excepcionales —como detenciones relacionadas con bandas armadas, actos terroristas o delitos de rebelión— este período puede prolongarse hasta 48 horas adicionales.
El cómputo de este plazo comienza desde el instante en que se produce la detención, que no siempre coincide con la entrada a la comisaría, y finaliza cuando el detenido es liberado o puesto a disposición del juez.
Sí. La ley establece que la detención de un menor debe limitarse exclusivamente al tiempo necesario para llevar a cabo las investigaciones que permitan esclarecer los hechos. En todo caso, el menor debe ser puesto en libertad o puesto a disposición del Ministerio Fiscal dentro de las primeras 24 horas. A partir de ese momento, el Ministerio Fiscal cuenta con un plazo adicional de hasta 48 horas para decidir si deja al menor en libertad o solicita al Juzgado de Menores la adopción de medidas cautelares.
Sí, puedes cambiar de abogado durante un procedimiento judicial; la ley protege este derecho y no limita la cantidad de veces que se puede realizar.
Si el abogado anterior era de oficio y decides contratar a un profesional privado, deberás abonar los honorarios correspondientes por el trabajo ya realizado por el letrado de turno.
Para que el cambio sea efectivo, tu nuevo abogado deberá comunicar formalmente la asunción del caso al anterior, quien tiene la obligación de entregar todo el expediente de manera inmediata, asegurando que no se vean afectados tus intereses.
Es importante recordar que sustituir a tu abogado no detiene automáticamente el proceso judicial. Además, si se producen varios cambios sin una justificación válida, el juez podría considerarlo una estrategia para retrasar el procedimiento.
En España, puedes presentar una denuncia por un delito de manera presencial en una comisaría, ante un Juzgado de Guardia o directamente en la Fiscalía. La denuncia puede realizarse oralmente o por escrito, y será el funcionario quien se encargue de formalizar el acta correspondiente.
Hoy en día, tanto la Policía Nacional como la Ertzaintza ofrecen la posibilidad de iniciar ciertos tipos de denuncias a través de sus páginas web. Entre ellas se incluyen robos o hurtos sin violencia, pérdida de documentos u objetos, daños a la propiedad, estafas sencillas y delitos informáticos leves. Sin embargo, una vez completada la denuncia en línea, es necesario acudir personalmente a la comisaría para ratificarla.